Abanicos Didi Rodan

Didi Rodan diseña una colección de abanicos ecológicos inspirados en la naturaleza.
Materias primas biodegradables y procedentes de Europa, fabricación local y distribución a pequeña escala son los principios para esta línea de abanicos.

Estos son  Bien es sabido que, con sus pequeñas lagunas, en Europa tenemos unas normativas importantes sobre la explotación natural y los productos utilizados para la elaboración de esa materia prima.

Didi Rodan revisa que esas normativas sean cumplidas a rajatabla por sus proveedores y fabricantes, y por ello nos quedamos tranquilos sabiendo que nuestra producción no altera el equilibrio medioambiental.

P. Y finalmente, y lo más importante ¿cómo es que haceis abanicos con esta filosofía? ¿de dónde sale esa voluntad?
R. Verás: Didi Rodan es un nombre que describe una filosofía, un concepto. A partir de esta filosofía quisimos actuar de alguna manera en el mundo para intentar mejorarlo.

Podríamos habernos dedicado a cualquier otro sector y ahora mismo estar repoblando árboles en el Amazonas, por ejemplo o editando libros de temática verde. Pero uno de los temas que siempre nos interesó y nos interesa, es el consumo kamicaze en el que parece que nos hemos atascado en nuestra sociedad.

Por esto y porque lo teníamos muy decidimos que debíamos dar al mundo una alternativa de consumo que ya empieza a haber en algunos países y que en España todavía está en estado fetal. Elegimos para nuestro “estreno” el abanico.

Y por varias razones:

1. es un objeto con una larguísima e interesante historia en España y también en otros países y sorprendentemente perdura en el tiempo por su funcionalidad, belleza y simplicidad.

2. El abanico es el objeto ecológico por excelencia. Por el momento, no existe una alternativa al abanico que consuma menos o que no perjudique la salud (hablamos de ventiladores, aires acondicionados, etc. Y por ello, quisimos utilizarlo como símbolo de la filosofía Didi Rodan.

3. Sorprendentemente para nosotros, dada su utilidad y su larguísima historia, hoy en día no existen demasiadas alternativas estéticas a este objeto. Por ello, solemos encontrar año tras año los mismo modelos o muy similares en las tiendas.

4. Como su consumo sigue siendo significativo, el mercado ha sido invadido por copias provenientes de Asia. Copias realizadas en fábricas sin ningún tipo de control ni en la explotación de la materia prima, ni en las condiciones de trabajo de sus empleados.

De esta manera, el mercado español del abanico (tan importante en otras épocas) con su calidad, su ética y su fiabilidad se encuentra en una situación peligrosa y con él, miles de familias que generación tras generación han trabajado en la producción de abanicos.

Didi Rodan cree firmemente que es errónea nuestra manera general de consumir. El glamour y la belleza no están reñidos con la ética y la ecología. Consumir más no significa tener más. Porque el consumo masivo e indiscriminado crea un estado permanente de frustración. Sin embargo, si decidimos algún día reducir a la mitad nuestro armario, nuestros joyeros, nuestros cajones… y dejamos en ellos sólamente las piezas con alma, trabajadas con cariño, sabiendo que son objetos únicos, sentiremos orgullo al usarlas, reconocimiento por su belleza y por nuestra propia inteligencia y criterio.

Abanicos Didi Rodan, Abanicos con alma…

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